Lorca y la pasión por el jazz: el poeta de la música folk

La figura de Federico García Lorca es impensable sin la música. El poeta universal granadino era músico por formación y por vocación. Para Federico, la música era un canalizador de emociones y de ideas incomparable. Esto explica que, en su viaje a Nueva York, encontrara la alegría en el jazz, en la música de los negros, cuya pasión y libertad chocaba con la tristeza que le llevó al continente americano.

Federico Lorca y el jazz: la pasión y la liberación

Federico García Lorca descubrió el jazz en un momento muy complicado de su vida. En medio de una crisis vital, pero ya con cierto prestigio como poeta y dramaturgo, el padre de Federico le aconsejó que viajara. El poeta granadino consiguió una estancia en Columbia, que le permitió estar en Estados Unidos desde 1929 hasta 1930.

Federico García Lorca entre la pobreza y el jazz

El granadino llega a Nueva York en medio de una depresión. Una depresión que la ciudad también estaba viviendo: acaba de suceder el crack económico más fuerte de la historia. Las consecuencias de esa crisis se veían en todas partes. La sensibilidad de Lorca hizo que pudiera absorber todo el pesimismo y la tristeza que la ciudad vivía en aquella época.

No obstante, Federico también era un hombre curioso y amante de la noche, así que además de reflexionar sobre todo ese declive, exploró la noche neoyorquina y, ahí, descubrió el jazz, una música y una cultura que le impresionó hasta llevarla a su poesía.

El jazz era una explosión de energía y de pasión, nacida en la cultura de los negros. Estaba basado en un dominio exquisito del instrumento, en la comunicación de los músicos y en la improvisación. La liberación de los sentimientos más hondos, más profundos y más salvaje, expresados a través del control más férreo de los instrumentos musicales. Así, Los mejores músicos de jazz eran personas negras que expresaban los años de esclavitud, la liberación de las cadenas o el caminar encadenados, la marginación en los barrios, la alegría o la tristeza de estar vivos… todo en una concatenación de notas perfectas, pero improvisadas, ¿cómo no iba a emocionarse el poeta de la pasión, la alegría y el dolor?

Federico García Lorca se dio cuenta de la grandeza del jazz y lo llevó a su obra Poeta en Nueva York. Como sucedió con el descubrimiento del flamenco, su fascinación se tradujo en uno de los mejores poemarios de la literatura universal. Esta historia apasionante la puedes descubrir en nuestro tour privado por los lugares de Federico García Lorca en Granada.

Federico García Lorca y la pasión por la música de los marginados

TN.com

Cuando haces una revisión de la vida de Lorca hasta su llegada a Nueva York, comprendes que era lógico que se enamorara del jazz. Este género, como el flamenco del Sacromonte, nace de las almas salvajes de los marginados. Personas obligadas a vivir fuera del sistema y que no encuentran un lugar en la sociedad, gente que tuvo que inventarse una manera de sentir y de vivir ¿qué pasa cuando no tienes reglas sociales que te digan cómo sentir? Pues lo que sucede con el flamenco y con el jazz, con los gitanos y con los negros: creas algo nuevo. Esa creación, por supuesto, refleja también el rechazo de la normalidad: el dolor de ser tratado como un ser inferior. Y eso es el jazz: el grito y la risa descarnados hechos música.

Siendo un hombre de origen privilegiado en la sociedad de Granada, llama la atención cómo Federico García Lorca encuentra la libertad entre los pobres y los desterrados. Siempre fue así allá donde fue. De hecho, cuando estuvo en la Habana, el tambor y la cultura alfrocubana también le provocó la misma fascinación. Federico encontraba en aquella pasión extrema un hogar, es decir, una manera de vivir la vida que la resultaba cercana y acogedora.

En este sentido, el poeta granadino fue también un precursor, ya que, en la actualidad, el flamenco-jazz y el latin-jazz son dos estilos que cosechan éxitos por todo el mundo. En lo que se refiere al flamenco-jazz, Andalucía ha seguido tomando el testigo de la mano de Federico con nombres tan importantes como Paco de Lucía. El guitarrista flamenco estuvo años girando por todo el mundo con una banda de jazz, hasta el punto de que hoy se le considera uno de los mejores músicos de la historia de España. Todo ello, a pesar de proceder de un entorno de pobreza y de apenas haber ido a la escuela. Hoy tenemos otro gitano, Diego Amador, levantando a la gente en los teatros con el flamenco y el jazz.

Federico García Lorca fue un visionario y un pionero. El poeta granadino se acercó a las vanguardias de los años 20 no porque estuvieran de moda, sino porque en su espíritu llevaba la vanguardia, el estar por delante. Supo ver la grandeza de la cultura popular, de los pobres y de los marginados y la puso en el escenario y en sus libros. Mostró a una sociedad clasista que el arte está en el alma, por lo que no depende de los grandes salones ni de los modales. Federico García Lorca supo, por tanto, dar dignidad a las personas y a su genio, por encima de las convenciones sociales.