Baño de Comares

En el ángulo noreste del patio se abren dos puertas que corresponden al baño del palacio Comares.

Además de su función habitual de limpieza y ritual religioso, tenía otra muy específica, directamente relacionada con la política y la diplomacia. La situación de su puerta, en la proximidad del Salón de Embajadores, nos indica este propósito. Por ello, su puesta en funcionamiento se realizaba especialmente cuando era necesario ganarse la amistad y el favor de diplomáticos y políticos de otros reinos.

La parte superior, a nivel del patio de Comares, la forman la sala de desvestirse o al-bayt al-maslaj con un pequeño retrete, y una galería que mira a la parte inferior.

La parte baja de al-bayt al-maslaj se denomina sala de las Camas  o del Reposo, porque hay dos grandes poyos de obra donde, con cojines, se descansaba en animada conversación antes y después del baño. En el centro de la sala hay una fuente baja y quedan los alicatados maravillosos que cubrían su suelo.

Distribución y usos de las salas en el baño de Comares

De allí se pasa a al-bayt al-barid o sala fría, con dos alcobas laterales y en una de ellas una pila de agua fría, y de ella a al-bayt al-wastani o sala templada. El suelo del baño, menos el de la primera sala, era de mármol, y se cubría con bóvedas con lucernas (madawi) que daban luz cenital y separando o juntando los vidrios a las lucernas se conseguía que hubiera más o menos densidad de vapor. Se conserva una pila abierta en un pequeño arco en la pared que echaba agua en el suelo caliente y al evaporarse se podía conseguir el vapor. Los vidrios de la lucernas eran de colores (blanco y rojo).

La sala caliente o al-bayt al-sajun tiene dos grandes pilas de inmersión para el agua caliente. En la pila de inmersión mayor hay un arquito decorativo de mármol en el que está labrado un poema de Ibn al-Yayyab en honor de Yusuf I.

La zona de servicio de este baño tenía una caldera que servía para calentar agua, y el horno (al-furn) con su hypocausis sostenido por pilares de ladrillo que se abren en forma de palmera para sostener el suelo superior, que calentaba, y que como hemos visto, con la cantidad de agua apropiada producía vapor.

En este baño se puede comprobar que los hamman no sólo tenían una función higiénica, sino que en ellos hay una función de relación social.

En el baño de Comares se palpa la idea del placer y hedonismo tan importante en la vida islámica. Se disfruta de la conversación y del contraste entre los dos contrarios: el frío y el calor.

Se trata de una de las zonas más restauradas de todo el conjunto monumental de la Alhambra. Han intervenido en el baño Rafael Contreras restaurando toda la yesería y dándole color, Mariano Contreras, Modesto Cendoya,  Leopoldo Balbás y Pedro Salmerón.  Puede ser visitado dentro de los programas de “Espacio del Mes“, cuando lo dispone el Patronato de la Alhambra, quien regula las visitas y la conservación del monumento.

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