Capilla Real

La Capilla Real significa para el arte el paso de la época medieval a la moderna, tanto como los Reyes Católicos lo significan en la transformación de España. En su composición podemos apreciar cómo los primeros detalles renacentistas contrastan con el estilo gótico, algo agotado ya, de su estructura. Este monumento se visita en nuestra Visita Guiada Catedral y Capilla Real.

Capilla Real de los Reyes Católicos

La fundación de la Capilla Real nos remonta a 1504, confirmada en el testamento de la reina Isabel en Octubre del mismo año, un mes antes de su muerte. En un principio la proyección del edifico, en pleno centro de Granada, recayó sobre Enrique de Egas en 1506, quien, influido por el Cardenal Cisneros, se comprometió a crear un edificio de extrema sobriedad. Se decidió además que la Capilla debía formar parte de la futura Catedral de Granada tanto física como estilísticamente.

El Rey Fernando no obstante deseaba hacer de la Capilla un edificio novedoso, rico y alejado de la sencillez ideada por Cisneros, proyecto que contó con el apoyo del Conde de Tendilla. De la Capilla resultó finalmente una fusión que denotaría una rica ornamentación interior, frente a un estilo arquitectónico efectivamente sobrio, dando lugar a un conjunto pionero para el Renacimiento español.

Su terminación institucional tuvo lugar en 1517. De su riqueza ornamental cabe destacar el trabajo llevado a cabo en el sepulcro de los reyes fundadores por parte de Domenico Fancelli; más tarde el de Bartolomé Ordoñez para Felipe el Hermoso y Juana (la Loca), así como la serie de obras elaboradas tras la llegada de Carlos V, marcadas por las teorías del nuevo humanismo. Las aportaciones iniciales corresponden a artistas como Fancelli, Ordoñez, Bigarny y Jacobo Florentino, aunque su consolidación se llevará a cabo por parte de dos de los principales artistas de la escuela granadina del siglo XVI, Pedro Machuca y Diego de Siloé.

En el interior de la Capilla podemos apreciar unas paredes interiores casi desnudas, adornadas con un ancho friso alusivo a la conquista de Granada, la muerte de los Reyes y la conclusión de la capilla, de estilo gótico isabelino. Al igual que en el exterior del edificio, la heráldica real puede verse repetidamente por toda la capilla.

De su interior podemos destacar, por su novedad y maestría artística, los sepulcros, la reja mayor y el retablo principal, verdaderos referentes del arte español y universal.

Sepulcro de los Reyes Católicos

El sepulcro de los Reyes Católicos fue esculpido por el italiano Domenico Fancelli y conforma una obra especialmente singular para la escultura funeraria del Renacimiento Español.

Sobre las losas, las figuras yacentes de los Reyes Católicos nos presentan a Fernando como guerrero, con espada, coraza y capa. Isabel, con traje cortesano, se nos presenta sin atributos de mando. Por otra parte, los sepulcros de Felipe (el Hermoso) y Juana (la Loca), obra del escultor Bartolomé Ordoñez, muestran un estilo más ostentoso y con mayor presencia de elementos plásticos y sensibles.

Reja Mayor de la Capilla Real

Esta maravillosa reja es obra del rejero “maestre Bartolomé” (Bartolomé de Jaén),uno de los más notables representantes de este género de todos los tiempos.

Un gran escudo de los Reyes Católicos escoltado por los emblemas característicos del yugo y las flechas ocupan el segundo cuerpo central. A los lados, los doce Apóstoles con sus atributos y en la parte superior la crestería calada, completada aquí con escenas de la Pasión de Cristo que el propio Bartolomé decidió introducir al no ser parte de la idea original. Todo ello repujado y cincelado a doble cara y acompañado de un deslumbrante colorido que la hace especialmente impresionante.

Retablo Mayor de la Capilla Real

En este retablo, obra del escultor francés Felipe Bigarny, podemos apreciar la incorporación de una serie de relieves que rememoran la Rendición de Granada. Situada en la parte más baja del retablo, como frontal del altar, se desarrolla ante nosotros la Rendición de Granada (la comitiva real y Boabdil entregando las llaves en la Puerta de la Justicia). A los lados, dos repisas sujetan las figuras orantes de Fernando e Isabel custodiados por San Jorge y Santiago, patronos protectores de ambas coronas.

En el interior de la capilla podemos encontrar además otras obras interesantes, en muchas de las cuales participaron renombrados artistas locales, tales el caso de las puertas de la sacristía, obra de Jacobo Florentino.

Tesoro de la Sacristía

Los Reyes Católicos, y más en concreto Isabel, desearon que algunos objetos de su uso personal descansaran junto a sus cuerpos en la capilla. Para ello, en la sacristía se ha habilitado un Museo en el que se exponen algunas de las piezas principales, como la espada de Fernando o el centro de la corona de Isabel.

Destaca también la colección de pinturas (Tablas flamencas) de la reina, que fue la más numerosade su época. Entre estas pinturas encontramos obras pertenecientes a la escuela primitivo-flamenca (de autores como Rogier van der Weyden o Hans Menling) junto a otras de la escuela española (por ejemplo de Bartolomé Bermejo) y la Oración del Huerto, atribuida a Boticelli.

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