En el sector meridional del Palacio de los Leones se situaba la Rauda Real o Rawda, cementerio fundado por Muhammad II (1273-1303), enterrándose aquí a partir de ese momento los sultanes nazaríes y su familia.

Afirma Ibn al-Jatib en su Lamha al-badriyya que fueron enterrados en esta los sultanes Muhammad II, Isma’il I y Yusuf I.

En 1527, al ponerse  los cimientos del Palacio de Carlos V, una parte de la Rauda Real fue destruida y sepultada bajo escombros, excavada  por Leopoldo Torres Balbás entre 1925 y 1926. Entre 1999 y 2000 se ha vuelto a excavar y consolidar por el equipo de Pedro Salmerón Escobar.

En cualquier caso, la Rauda Real ya se encontraba vacía en ese momento ya que Boabdil en su exilio a las Alpujarras en 1492, vació este cementerio y se llevó los restos de sus antepasados. Boabdil volvió a enterrar a sus antepasados en algún lugar indeterminado de su camino hacia el exilio.

En 2001, con motivo de la construcción de la Autovía que conecta a Granada con Motril, en la Costa Tropical granadina, se encontraron algunos enterramientos lujosos  que se suponen ser los Sultanes Nazaríes enterrados por Boabdil en aquel momento.

Estructura de la Rauda Real

La parte central de la Rauda Real estaba formada por una linterna o qubba se hallaron alicatados 

En 1574 se hallaron aquí varias lápidas verticales de mármol blanco de Macael de las tumbas reales, y otras lápidas horizontales, también de mármol, que por suerte se guardaron, y ahora están expuestas en el Museo de la Alhambra, localizado en el interior del Palacio de Carlos V. . Corresponden las lápidas verticales, llamadas testigos o sahida, a los sultanes Muhammad II, Yusuf I, Yusuf III y del príncipe Yusuf, hermano de Abu-I-Hasan Alí, el Muley Hacén de los cristianos.

Los epitafios funerarios son muy importantes en la cultura musulmana; En ocasiones son extensos y pueden tener textos en verso alabando las cualidades del difunto.  En el caso de los epitafios de los Sultanes Nazaríes, fueron escritos por los poetas oficiales del reino, Ibn al-Yaayyab y el influyente visir y poeta real Ibn al-Jatib.

No sabemos dónde fue enterrado Muhammad V, cuyo epitafio compuso Ibn Zamrak, pero nadie hace referencia a si fue enterrado en la Rawda o en el cementerio de la Sabika localizado junto a la Puerta de la Justicia.

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