Sala de los Reyes

Sala de los Reyes del Palacio de los LeonesLa Sala de los Reyes ocupa todo el lado este del Patio de Leones, es otra sala abierta cuya planta rectangular queda difuminada por la serie de arcos de mocárabes y bóvedas que crean distintos espacios. El zócalo está decorado con alicatado, pero la mayoría de sus piezas no son cerámica sino escayola pintada realizadas en la restauración de Rafael Contreras entre 1879 y 1880, por los arquitectos adornistas. Leopoldo Torres Balbás restaura esta sala entre 1930 y 1933.

Está dividida en cinco espacios, tres de ellos iluminados por los pórticos de acceso desde el patio y separados por otros dos a la sombra. Situándose en cualquier extremo, la sala aparece como una sucesión de luces y sombras alternativamente dispuestas entre unos espacios limitados por grandes arcos de yeso apuntados cuya decoración difiere de unos a otros. Esta variedad decorativa y la alternancia de luces y sombras, hacen que una decoración tan cargada resulte agradable a los ojos sin producir la fatiga que los elementos decorativos del barroco ocasionan cuando se repiten hasta la saciedad.

Hay nueve compartimentos, cinco rectangulares y cuatro cuadrados. Los primeros eran alcobas y los segundos alhacenas. La compartimentación de la sala responde a la función que parece tenía, era un lugar de fiestas para el verano. El sultán se situaba en la alcoba central, legitimado por sus antepasados representados en las figuras del techo. Los demás invitados ocupaban las alcobas restantes, y los sirvientes ofrecían los manjares guardados en las alacenas.

Pinturas de la Sala de los Reyes

En las tres alcobas centrales destacan las pinturas de sus cubiertas realizadas sobre cuero soportado por bóvedas de madera, en las que aparecen en la central diez sultanes sentados, y en las laterales escenas caballerescas de lucha, juego y amor. Estas pinturas probablemente fueron realizadas por algún artista cristiano por el estilo gótico en el que están realizadas.

Recordemos que existía una buena relación entre Muhammad V y Pedro I el Cruel, y sabemos que hubo intercambios de artesanos y artistas, de tal forma que cristianos intervinieron en el palacio de los Leones de la Alhambra y musulmanes en el Alcázar de Sevilla, residencia de Pedro I.

En la época cristiana la sala de los Reyes se usó como capilla.

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