Turismo sostenible: viajar más allá del selfie

Estás en el Mirador de San Nicolás. Llevas año soñando con ese atardecer. Uno de los más bonitos del mundo. Por fin, lo has conseguido. Sin embargo, decenas de personas te impiden disfrutar del cielo. Y no precisamente porque estén embelesados viendo cómo se acuesta el Sol en el horizonte. Lo normal es que la mayoría esté haciéndose un selfie o una foto al paisaje sin ver de verdad lo que tienen ante sus ojos, ¿te suena? ¿Alguna vez has vivido una escena parecida? ¿Alguna vez has sido tú la persona del selfie? Seguro que sí, todos caemos en ello en mayor o menor medida.

Turismo sostenible: la diferencia entre ver y mirar

Cuando se trata del idioma materno, no reflexionamos mucho sobre las palabras. Sin embargo, cuando estudiamos otra lengua, estamos obligados a hacerlo para percibir los matices que diferencian una palabra de otra. Aparentemente son sinónimas, pero casi nunca lo son. Esto sucede con mirar y ver. Cuando dices “he visto granada” significa que Granada ha pasado por tus ojos, sin que la ciudad haya entrado en corazón. “Ver” es un acto involuntario, percibes lo que tienes en tu campo de visión, pero no prestas atención. Por su parte “mirar” implica que eres tú quien decide qué tienes ante tus ojos, lo registras, lo piensas, lo disfrutas, lo amas o lo odias, pero se queda contigo para siempre.

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Pues bien, en la era del selfie, cuando viajamos, vemos más que miramos. O quizá no. Quizá en vez de ver, vamos mirando y buscando, pero no un lugar que nos toque por dentro sino un escaparate donde exponernos nosotros. Ese espacio instagrameable que te ayude a mostrar que estás en el rincón más bonito del mundo, pero ¿qué sucede cuando los demás tienen la misma idea que nosotros?

Las calles se colapsan, la gente no puede pasar, dañamos parte del patrimonio, esperamos nuestro turno, mientras la vida, la historia de nuestro destino vacacional o de nuestra escapada pasa por detrás de nosotros. Tenemos los ojos y la memoria del teléfono llenos de fotografías, pero apenas hemos aprendido nada. Por si fuera poco, hemos saturado cierto sitio histórico, al tiempo que otras localizaciones se quedan desérticas.

Vive tus vacaciones con todos los sentidos y harás turismo sostenible

Si has llegado hasta este punto, seguro que te estás preguntando, ¿cómo actúo para hacer turismo sostenible cuando viajo? ¿No llevamos décadas viajando con cámaras de fotos? ¿Por qué ahora es tan terrible? El problema está en la cantidad. Hoy podemos hacer tantas fotografías como queramos y donde queramos. Al final, todos terminamos haciendo lo mismo, de forma que masificamos las esquinas, los rincones bonitos. Incluso, aunque esto nos lleve a esperar durante minutos y apenas disfrutemos de ese paisaje porque tenemos que hacernos el selfie corriendo para que pase la siguiente persona.

La clave del turismo sostenible está en que disfrutes de verdad del momento presente. Mira con el corazón, no con la pantalla ni la mirada ajena. Lo único que importa es tu mirada y la de quienes viajan contigo. Conmuévete con su risa y con su abrazo sinceros, no te conformes con la pose. La piel y la felicidad de los demás se siente con mucha mayor intensidad cuando prestas atención. Por otra parte, ciudades como Granada tienen ciertas características que solo puedes percibir si abres todos tus sentidos: detente en el olor a especias de la Plaza de las Pasiegas o los sonidos del agua presentes en todas las calles. Haz lo mismo con la belleza increíble de nuestros monumentos.

Pon las redes de proximidad por encima de las redes sociales

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Viajar enriquece nuestro desarrollo como personas, mejora nuestra autoestima y la salud de nuestro cerebro. Por eso, en las familias con posibilidades económicas viajar a otros países se ha considerado un recurso educativo más. Gracias a esta costumbre, personajes como Washington Irvin, Gerald Brenan o Virginia Woolf llegaron a nuestra Granada. Actualmente, moverte de un país a otro es mucho más asequible y, por tanto, somos muchos más los que nos decidimos a descubrir otras culturas. En CICERONE lo sabemos muy bien, ya que gran parte de las personas que pasea con nosotros vive fuera de España.

Cuando en CICERONE hablamos de redes de proximidad, nos referimos a quienes os acompañan en vuestras vacaciones; a quienes os encontráis por el camino, porque podéis hacer nuevas amistades; y a la persona que os enseña las ciudades o los monumentos, si os decidís por hacer algún tour guiado. Si ahora mismo estás en Granada o cualquier otra ciudad, te darás cuenta de que estás rodeado de gente desconocida, ¿imaginas cuántas historias personales te estás perdiendo mientras te haces un selfie para aumentar el número de followers?

En este sentido, si quieres ver los monumentos y conocer la ciudad con un guía, te recomendamos los guías privados o los grupos reducidos premium. Evidentemente, podrás hacerte fotos, pero lo harás con tus nuevos amigos, con los que podrás pasear durante unas horas e intercambiar impresiones. Incluso, establecerás una relación muy cercana con tu guía, a quien podrás preguntar todas las dudas y curiosidades que tengas, porque tendrá tiempo para atenderte. Además, al ser pocas personas no interrumpiréis el quehacer diario de la gente de la ciudad ni maltrataréis su patrimonio. De esta manera, la huella que dejaréis en vuestro destino será más rica y la que dejará en vosotros será más profunda.

Los países están hechos de naturaleza y gente. La mejor manera de acercarte a ellas, de establecer un vínculo emocional con ellas . Para contribuir a que mejore su historia, mézclate con la gente, pon tus cinco sentidos en ella y aún más, el sexto: el corazón. Te llevarás recuerdos inolvidables contigo. Los inmortalizarás con fotografías y selfies. Quizá no estén enmarcadas por el paisaje más instagrameable, pero lo que habrás ganado será algo mucho mejor: una experiencia que te cambiará para siempre.