In memoriam de Thomas Cook: el reportero que inventó el turismo moderno

Esta semana el operador turístico Thomas Cook ha quebrado. Para el sector, es toda una pérdida, no solo económica, sino también sentimental, ya que su fundador, Thomas Cook, inventó hace 178 años el turismo tal y como lo entendemos hoy. De alguna manera, es como si hubiera muerto nuestro mentor. Por eso, en CICERONE queremos hacer un homenaje a su fundador y a la historia de la empresa británica.

Thomas Cook, un reportero que necesita viajar barato

Thomas Cook comenzó su carrera profesional como reportero freelancer. Como tal, tenía que viajar de un lado a otro constantemente, por lo que siempre buscaba el alojamiento y el transporte más barato. Además, enviaba a sus reseñas y artículos sobre las rutas y lugares que iba descubriendo por el camino, -¿podríamos considerarlo también uno de los primeros travel blogger?- Y fue en esos viajes cuando se dio cuenta de dos cosas. La primera, que conocer lugares nuevos es maravilloso y la segunda, que era demasiado caro. A partir de estas dos premisas, fundó el primer touroperador del mundo en 1841.

El joven Thomas Cook fue lo que hoy llamaríamos un innovador. De aquellos primeros viajes, llamó la atención un viaje en tren desde Leicester a Loughborough para 570 personas que solo tuvieron que pagar un chelín. Más tarde, volvió a sorprender con otro desde Leicester a Liverpool, pasando por Nottinghan y Derby. Incluso, quiso que los pasajeros se tranquilizaran al pasar por el túnel Summit cantando una misma canción al unísono. Otra innovación.  Este trayecto se considera el pistoletazo de salida de la industria turística, pero ¿crees que se conformó con viajes locales?

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Como reza este poster promocional, Thomas Cook quería acercar el mundo a la gente. Siguió por Escocia y continuó con el resto del mundo. De hecho, aquí abajo puedes ver una fotografía de un viaje a las mismísimas pirámides de Egipto a finales del siglo XIX

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Thomas Cook supo darle a la gente lo que él buscaba como reportero: viajar, conocer, pasear por un precio asequible. Democratizar el viaje, para que las maravillas que la tierra ofrece estuvieran al alcance de más personas. Sin embargo, desde aquellos años hasta hoy, hemos vivido muchos cambios. La empresa pudo sobrevivir a dos guerras mundiales, a muchas crisis económicas, a los cambios culturales, pero, lamentablemente, no ha podido con la revolución tecnológica y los vuelos low cost.

Quiebra de Thomas Cook: crónica de la falta de innovación

Si algo sabemos en CICERONE y en las empresas turísticas es que, para sobrevivir, tienes que hacerlo con el espíritu del gran Thomas Cook, que no es otro que el de la innovación y el de poner al cliente en el centro. En el mundo globalizado, la tecnología y la personalización de las experiencias tienen que ser el eje central de nuestra actividad.

Los viajeros tienen en su mano la oportunidad de elegir qué quieren y qué no quieren, pueden decidir hasta el más mínimo detalle. Por tanto, nosotros, que trabajamos para ellos, tenemos que esforzarnos para que cada experiencia se corresponda con los deseos de los viajeros. La tecnología nos ayuda a hablar de tú a tú al cliente, a saber qué busca y nosotros debemos hacer todo lo posible para ofrecérselo. La homogeneización, intentar dar a todo el mundo lo mismo, es el enemigo.

La actual Thomas Cook quizá ha cometido el error de olvidar ese espíritu pionero. No ha sabido adaptarse a las nuevas reglas del juego ni al aumento de la competencia. Sin embargo, esto no borra el legado que su fundador y los siguientes directivos nos dejaron. En el corazón del CICERONE y de todos aquellos que amamos viajar siempre estará su nombre como guía.

Nunca olvidaremos lo que Thomas Cook quiso hacer por nosotros: ese acercar el mundo a los ojos de la mayoría de la gente, porque, gracias a ese deseo, han sido muchas las personas que han abierto su mente y sus corazones a otras a otras culturas, construyendo así una sociedad más curiosa, abierta y comprensiva.