Salón del Trono

El Salón del Trono o Sala de Embajadores es la qubba o estancia más grandiosa que hallamos  entre los palacios de la medina de la Alhambra, y se configura como una torre-palacio.

Es el salón privado del sultán (maylis jass). Su planta es cuadrada y alrededor se distribuyen nueve alcobas. Tiene una altura de 18 metros.

En este salón hacía el sultán también espléndidas recepciones colocándose él en la alcoba central a Norte y en las demás los invitados, miembros de la corte y de las principales familias nazaríes. El salón estaría iluminado con bellas lámparas y candiles, y calentando, en invierno, con braseros.

El Salón del Trono: Paraíso terrenal

En la etapa musulmana todos los vanos estaban cubiertos por vidrios emplomados, decorados con motivos geométricos, que protegían del frío intenso invernal, y celosías de madera que evitaban la luz cegadora del verano granadino. Esta técnica, llamada Comaría, da nombre al Salón y por ende al Palacio completo.

Salón del Trono de ComaresLa riqueza decorativa del salón es extrema: no hay ningún espacio que no esté decorado con temas florales (ataurique), geométricos o epigráficos, desde el techo hasta el suelo y con materiales tan diversos como la cerámica, el estuco o la madera. El suelo era de cerámica, maravillosos alicatados y lacerías decoran sus zócalos, y las paredes recubiertas de estuco conservan aún restos del color original. En los alicatados de los zócalos los tracistas árabes experimentaron diversas trazas geométricas que después aplicaron en el techo.

El techo es una gran cúpula de madera, formada por algo más de 11000 piezas, que representan mediante formas geométricas el Paraíso Islámico: Según el Corán, el Paraíso lo forman siete cielos superpuestos y culmina todo arriba en el octavo cielo coronado por el Trono de Allah, que en esta cúpula se representa por una concha roja, como el color de la bandera nazarí.

El salón del Trono es la representación simbólica del Paraíso coronado por la trascendencia de Allah, que legitima con su inmanencia el poder del sultán en la tierra. En el arrocabe de la armadura se labró toda la Sura, o Capítulo, LXVII llamada al-Mulk (Reino o Señorío), distribuidas sus 30 aleyas, o versículos, en los cuatro lados.

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