Patio de Comares

Palacio de Comares -Photo by CEphoto, Uwe AranasPor la puerta de la izquierda de la Fachada de Comares se pasaba por una doble puerta en recodo hasta el núcleo principal del palacio: el patio de Comares o de Arrayanes.

El Patio era un huerto-jardín plantado de árboles frutales bajos y aromáticos, como el granado y el naranjo, y de arrayanes.

La gran alberca es un espejo, comparándola con el suelo de cristal donde se refleja la arquitectura tanto de la nave Sur como de la torre de Comares.

En los lados mayores del patio se encuentran las viviendas de las cuatro mujeres legítimas del sultán, compuestas de planta baja y alta sin comunicación interior entre ellas; es necesario salir al patio para subir por las escaleras correspondientes, que se abren en las puertas pequeñas.

Distribución de las estancias del Patio de Comares

La planta baja era más utilizada en verano y la planta alta en invierno. Las salas bajas, a las que se accede por un ancho arco con tacas o pequeños huecos abiertos en los muros, son alargadas con alcobas o alhanías a ambos lados, señaladas por un pequeño escalón y un arco arriba, y alacenas embutidas en el muro. La luz natural entraba por las ventanitas con celosía que hay sobre el arco de entrada, que también servían para permitir la circulación del aire y proporcionar más frescor dentro de las salas. Estas son las estancias típicas femeninas donde se hace la vida cotidiana y privada de la familia. Sobre la solería de las alcobas se situaba una estructura de madera para aislar la cama, y sobre ella se colocaban cojines y ricos tejidos. Se cocinaban en anafes de barro, y se calentaba con braseros de cerámica o piedra. La iluminación artificial se hacía con bellos candiles de barro o de bronce.

La nave meridional está formada por tres pisos: un pórtico con columnas que sostienen siete arcos y una sala posterior, dos salas intermedias con celosías, y arriba un pequeño pórtico y sala posterior. En esta zona se produce la unión entre los palacios árabe y cristiano, y para construir el segundo hubo que destruir parte de las salas posteriores. Sólo eso es lo que le falta al palacio de Comares tras la edificación en el siglo XVI del palacio de Carlos V. En estas estancias vivían los hijos varones del sultán y con ellos sus educadores; estaban separados de la estancia del sultán, pero controlados por él.

Esta zona principal tuvo la atención de los arquitectos conservadores: José Contreras en 1941-1842, Juan Pugnaire en 1872, Mariano Contreras en 1899 y 1901 y Leopoldo Torres Balbás entre 1925 y 1936.

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